Osteopatía: ¿De qué se trata?

El método de Andrew Taylor Still viene a constituir el colofón de las manipulaciones, ya que en cierta manera todas son osteopáticas. Lo que este médico osteopático quiso demostrar con sus innovaciones es que el problema de las deformaciones óseas, de columna en especial, no se debían a contracciones musculares o espasmos, sino a la debilidad de los músculos antagonistas. Las articulaciones por tanto se dislocarían no tanto por la presión que los músculos hacen sino por la debilidad de los músculos que debían actuar en oposición.

Lo importante en la terapia osteopatica era realizar una serie de pruebas a los pacientes, algunas tan novedosas como hacer ingerir un determinado alimento, causante de malestar o reacciones alérgicas, y comprobar cómo le afectaba al sistema muscular. Este mismo principio se aplicaba a las prendas de vestir, el alcohol, el tabaco y hasta los perfúmes. Andrew Taylor Still trataba de demostrar que muchas patologías en la postura y, consecuentemente, su deformación articular eran debidas no solamente a hábitos inadecuados sino al contacto con una larga serie de sustancias o alimentos. Algo en lo que nadie se había puesto a pensar con anterioridad.

También hizo indagaciones en los métodos orientales que hablaban del Ki o canales energéticos, descubriendo que efectivamente tenerlos en cuenta, junto con el resto de convencionales. Ello implicaba que antes de someter al paciente a manifestaciones era vital e imprescindible realizar una larga serie de pruebas. La osteopatía trataba de ser un compendio entre la mayoría de las terapias existentes, no quitando la razón a ninguna, sino uniéndolas entre si.

Las pruebas osteopáticas en el paciente

La osteopatía, en esencia, lo que busca es la causa del desequilibrio muscular y para ello somete a una larga serie de pruebas a los pacientes. También lo que pretende es averiguar cuáles son las zonas débiles, aquellos músculos que por diversas causas no cumplen su misión, bien de contraerse o bien de oponer la adecuada resistencia. Se piensa que los dolores de cabeza están causados por los músculos (el “síndrome de raíz cervical” sería una de estas causas) que la soportan, pero se piensa más en rigideces que en distensiones. Lo que parece cierto es que si bien existen músculos que se ponen rígidos, en contractura perenne, están así porque existen otros que están debilitados y distendidos. Por decirlo de otro modo, no pueden existir dos músculos antagónicos en contractura simultánea.

Para aislar las partes débiles, tan importante es chequear las contracciones como encontrar las desviaciones o distorsiones. Una vez localizadas, es el momento de aplicar algunas de las terapias reconocidas, como pueden ser la quiropráctica o los métodos orientales. En la primera parte de este libro el lector encontrará algunos métodos de exploración para averiguar dónde radican los problemas y cómo realizar las pruebas. Tampoco hay que olvidar las técnicas orientales que relacionan los músculos con los órganos internos y de cómo una patología concreta, una disfunción hepática, por ejemplo, puede causar importantes dolores musculares en zonas muy alejadas del hígado.