¿Se puede evitar la flaccidez que aparece como consecuencia de la pérdida de peso?

La aparición de pliegues o piel colgante después de una importante pérdida de peso puede resultar un problema tan arduo como la obesidad original. Esta consecuencia dependerá de varios factores, entre ellos de la edad: a mayor edad menos tonicidad de los tejidos. Del volumen corporal inicial: si el paciente tiene un exceso de peso que ha llegado a romper las fibras de colágeno de la piel y formar estrías son más probables los pliegues. De la rapidez con la que se pierda el peso: pérdidas muy rápidas dificultan la adaptación de la piel al nuevo volumen, etc.

Tenemos claro que el objetivo de la pérdida de peso es reducir la cantidad de tejido graso, y este tejido se encuentra debajo de la piel (panículo adiposo), y rodeando a los órganos internos. Por lo tanto, cuando se reduce su volumen la piel debe adaptarse a su nueva situación, para lo cual cobra importancia la formación de colágeno que permita mantener su elasticidad.

¿Qué es el colágeno?

El colágeno es un tipo de proteina que proporciona soporte a los tejidos. Existen muchos tipos de colágeno, y en su conjunto representan la cuarta parte de las proteínas presentes en el cuerpo humano. Es un componente fundamental de la piel, el tejido óseo, los tendones, los cartílagos, y los dientes. Los diferentes tipos de colágeno aportan diferentes características de fortaleza y elasticidad a los tejidos a los que pertenecen.

¿Y dónde se encuentra el colágeno de la piel?

La piel está formada por dos capas: la epidermis y la dermis. A nivel de la epidermis predomina una célula llamada queratinocito, que produce una proteina fibrosa y resistente, necesaria para crear una barrera de protección frente a las agresiones del medio ambiente. Por debajo de la epidermis se encuentra la dermis, que a su vez está constituida por dos capas, una capa más delgada y superficial formada por fibras elásticas delgadas, y otra más profunda que comprende haces de colágeno y fibras elásticas gruesas. Es esta última combinación la que le aporta a la piel su elasticidad y resistencia.

El colágeno presente en la dermis puede resultar modificado dependiendo de agentes externos e internos. Ya hemos mencionado que esta proteina es uno de los principales recursos que utiliza el organismo para formar glucosa cuando se encuentra en situación de ayuno prolongado, o sometido a estrés crónico. Por lo tanto, el colágeno puede resultar afectado por la dieta, así como por la exposición a radiación ultravioleta, los radicales libres, el tabaco, y el estrés.

Volvamos al ejemplo de José, que tiene un exceso de peso importante, su alimentación es alta en carbohidratos y grasas y muy baja en proteínas, lleva una vida
sedentaria, por lo que su masa muscular está en los mínimos funcionales. Según todo lo que hemos visto hasta ahora, si además está sometido a un estrés crónico es probable que su organismo se haya servido del colágeno disponible (incluyendo el de la piel), como fuente de energía en muchas ocasiones en especial si ha perdido y ganado peso en oportunidades anteriores. ¿Cómo puede hacer José para perder esos kilos de más y evitar que su piel quede flácida? Desde luego, que conseguir este objetivo dependerá también de otros factores, como por ejemplo la edad, debido a que en la medida en que envejecemos perdemos colágeno, por lo que la piel se torna más rígida, menos flexible y adaptable.

Ya hemos establecido que José es de mediana edad, por lo que su piel aún conserva un buen nivel de elasticidad. En este caso, lo más importante para evitar la flacidez es la forma en que se reduce el peso, y el tipo de dieta empleado para lograrlo. Si el peso se pierde con mucha rapidez, por ejemplo a través de una dieta muy restrictiva, si además no se acompaña de estímulos que favorezcan la formación de colágeno, sino al contrario, el método elegido contribuye a destruirlo, lo más probable es que parte de esa piel, sin el sustento del panículo adiposo por debajo de ella, termine colgando en pliegues. ¿Podría ayudar en este caso el ejercicio? Si el músculo presente bajo la piel se hipertrofia por el ejercicio aumentará su volumen, pero debemos tener en cuenta que la densidad de la grasa es mucho menor que la del músculo. Esto quiere decir que si colocamos un kilo de colocamos un kilo de grasa junto a un kilo de músculo, la primera ocupará un volumen aproximadamente tres veces mayor, de manera que es muy difícil, por muy pronunciado que sea el aumento de la masa muscular, que este llegue a suplir el volumen de grasa perdida. Siempre será necesario recurrir a la elasticidad de la piel para que se adapte a la nueva forma corporal, lo cual dependerá casi en su totalidad del colágeno.

Si se cambia la alimentación por una más balanceada, reduciendo los alimentos procesados y los carbohidratos simples (azúcares refinados), pero consumiendo más carbohidratos complejos (en la forma de vegetales y frutas), y las proporciones apropiadas de proteínas y grasas, evitando los largos períodos de ayuno, llevando a cabo algún ejercicio, y realizando actividades relajantes, además de procurar dormir lo suficiente, se podría disponer de algunas ventajas. En primer lugar, una alimentación que proporcione todos los nutrientes, evitando el ayuno, reduce el uso de las proteínas musculares y del colágeno como fuente de energía. En segundo lugar, el ejercicio, la relajación y el sueño aumentan la serotonina y la hormona del crecimiento, favoreciendo la reparación de tejidos, y reduciendo el cortisol plasmático, gran enemigo del colágeno. Recordemos que el aumento de esta hormona por las situaciones de estrés multiplica por diez el consumo de colágeno como fuente de energía.

¿Y no podría ayudar tomar colágeno como suplemento?

El colágeno es una proteina, y como se señaló en el capítulo sobre el metabolismo de los alimentos, las proteínas se absorben en forma de aminoácidos, lo cual significa que si se ingiere colágeno, éste será degradado en el intestino y absorbido en sus componentes fundamentales, que luego el organismo utilizará en lo que mejor le convenga, no necesariamente en la formación de nuevo colágeno. De manera que tomar colágeno en una cápsula aporta materia prima, del mismo modo que lo haría una dieta balanceada, pero no se puede garantizar que esos aminoácidos terminen formando nuevo colágeno, aunque si se acompaña de los estímulos que acabamos de mencionar, sí podría funcionar. Si quiere aumentar el aporte de colágeno a su dieta, una buena fuente es la gelatina. Y tan importante como los aminoácidos que lo componen, resulta la vitamina C como elemento indispensable en su fabricación. Si bien es importante que el organismo reciba los elementos que necesita para la formación de esta proteína, en la conservación del colágeno también resulta fundamental reducir los factores que contribuyen a su destrucción.